“…”
Maldita sea. Esto es un desastre.
Richard no pudo ocultar sus sentimientos de desagrado ni por un momento ante la acción inesperada y abrupta de Kaelus.
Richard apretó los molares.
Estoy arruinado. Pero no podía simplemente quedarse quieto.
Tragándose su corazón ansioso, abrió la boca.
“Parece que está malinterpretando algo, Su Alteza.”
“¿Malentendido?”
Kaelus replicó como sugiriendo que eso era absurdo. “¿Qué es exactamente la malinterpretación?”
“…”
Richard deliberadamente se mordió el labio inferior ligeramente. “Yo…”
Recordó el pasado que se había repetido tantas veces. El día que se confesó a Lady Daphne.
‘Su Alteza… Yo la amo.’
El día que fue rechazado por ella cada una de las veces.
‘¿De verdad no sabes… lo profundamente que me me importa Su Alteza?…’
“…”
“¿Cómo pudiste…?”
los ojos de Richard temblaron débilmente. Su mirada cayó lástima al suelo.
“…decirme tal cosa a mí…?”
Con un rostro que parecía a punto de llorar, miró a Kaelus.
Como si realmente fuera una persona herida.
“…”
Sin embargo, no tuvo absolutamente ningún efecto en Kaelus.
“Hah.”
Dejó escapar una corta risa como si fuera absurdo y preguntó: “Cierto. ¿Tú realmente me amas?”
Ni siquiera pestañeó. Era la mirada de un hombre que ya había identificado a Richard como un fraude.
“Si ese es el caso.”
La mano que había estado sujetando la barbilla de Richard se alejó.
Deslizándose hacia abajo suavemente, la pálida mano agarró el dobladillo de la capa de Richard y lentamente comenzó a desabrocharla.
“!…”
Richard se tensó mientras su pecho quedaba repentinamente al descubierto de forma drástica.
“¿Puedes realmente someterte ante mí?”
Kaelus, con una curva torcida en la esquina de su boca, miró a Richard burlonamente.
“…”
Richard apenas pudo contener los insultos que estaban a punto de derramarse.
¿Puedo someterme?
Por supuesto…
¡No puedo!..
¿Cómo podría pasar la noche con alguien como Kaelus de verdad?
¡Especialmente siendo yo el que sea ‘inmovilizado’!
A Richard le desagradaba Kaelus.
No, lo odiaba. Lo despreciaba más que a nadie en este mundo, el que la había hecho infeliz cuarenta y nueve veces.
“…”
Aunque estaba gritando internamente por un momento, Richard sonrió suavemente sin dejar ver nada de ese ser interior.
“Estar atado no es mi preferencia.”
“Así que ese es tu juego.”
Kaelus liberó a Richard y dio un paso atrás.
“Tráelo.”
Le ordenó al caballero a su derecha.
“Sí, Su Alteza.”
El guardia mantuvo el respeto y le ofreció un objeto plateado y resplandeciente.
“!…”
Sus ojos del color del agua se agrandaron.
El fruto de Basvalrica. Mientras estuvo inconsciente, la fruta ya había caído en sus manos.
“Parecías estar persiguiendo esta fruta fervientemente.”
Sosteniendo el tallo azulado, levantó la esquina de su boca.
“De ahora en adelante, sería mejor responder honestamente.”
Caminó hacia Richard, quien estaba atado a la silla.
“!…”
Richard giró la cabeza, siguiendo su movimiento.
“Si continúas diciendo mentiras,”
Kaelus se detuvo en el borde del acantilado—el vertiginoso acantilado donde Richard acababa de obtener el fruto de Basvalrica.
“algo desagradable podría pasar.”
Su brazo se extendió recto.
El fruto de Basvalrica colgaba en el aire como si fuera a caer en el vertiginoso abismo en cualquier momento.
“!…”
Los ojos de Richard se agitaron violentamente como un barco atrapado en una tormenta.
¡Esa… Pasé por tantos problemas para conseguir eso!..
Ya fuera que guardara sus sentimientos o no, Kaelus movió sus pies despreocupadamente, rodeando el borde del acantilado. Volvió al frente de la silla de madera donde Richard estaba atado.
“…”
Habló con su voz inalterablemente fría.
“Preguntaré de nuevo.”
“…”
“¿Cuál es tu verdadero propósito?”
“…”
El rostro de Richard se contorsionó momentáneamente.
Una amenaza.
Si no respondo correctamente, quiere decir que tirará el fruto de Basvalrica por el acantilado.
Pero…
Tras un breve silencio, abrió la boca.
“Casarme con Su Alteza.”
Richard no era tonto.
Incluso si decía la verdad, no había garantía de que devolvería la fruta.
Además, no importaba qué tan importante fuera la fruta, el propósito de obtenerla era, a grandes rasgos, parte del proceso de seducirlo.
Por el bien de una fruta, cuya recuperación era incierta, no debía abandonar su objetivo mismo.
“Hah…”
Kaelus dejó escapar un suspiro agudo y se presionó la frente.
Parecía que las cosas no iban a su manera.
“Richard Friedrich.”
Se movió de nuevo, acercándose al frente de la silla.
“Cualquiera que sea tu objetivo, es inútil.”
“…”
Richard miró en silencio a Kaelus.
Sus miradas se enredaron en el frío aire del norte.
“Que estoy cortejando a Lady Daphne, debes haberlo visto y saberlo.”
“Sí.”
Kaelus dejó escapar un profundo suspiro y separó sus labios.
“Yo…”
“…”
“…realmente la amo.”
Hah.
Richard se rió en su interior de forma hueca.
‘Incluso aunque le he causado un gran dolor, no ha habido ni un solo día en que no me haya arrepentido.’
‘Hah…’
‘Quiero ganar el corazón de Lady Daphne de nuevo… y definitivamente quiero hacerla feliz.’
Su voz se hundió pesadamente. Kaelus bajó lentamente la mirada, como si estuviera perdido en sus pensamientos.
En contraste, los ojos del color del agua de Richard se volvieron fríos.
Este hijo de perra…
Podía entender la intención de sus palabras.
La ama tanto, así que debe estar diciéndome que deje de intentar seducirlo, cualquiera que sea mi objetivo.
Bien. Está bien. Pero…
‘¿Quieres hacerla feliz?’
Qué risible.
¿Cuántas veces ella se quitó la vida por culpa del hombre llamado Kaelus le Regnantia?
Por culpa de él, Lady Daphne…
“…”
Sin pensarlo más, una pregunta brotó de repente.
“¿Su Alteza cree que puede hacer feliz a Lady Daphne?”
¿Crees que puedes hacerla feliz?
No era una pregunta que debería haber hecho. Richard tenía que actuar como si estuviera enamorado de Kaelus.
Sin embargo, sus palabras sobre querer hacerla feliz eran utéramente ridículas.
“Por supuesto. No importa qué.”
Kaelus respondió con una mirada inquebrantable, como si lo dijera sinceramente.
“…”
Los ojos del color del agua de Richard parpadearon y se agrandaron.
¿Debería matarlo?
La persona ante él era tan detestable que no podía soportarlo.
Sentía lástima por ella, quien debió haber creído sus palabras y se casó con él.
Olvida el objetivo, justo ahora quería agarrar ese cuello pálido visible ante sus ojos y romperlo. …¿Solo hay dos guardias caballeros? Entonces lo mataré…
No.
Richard apenas se aferró a sus sentidos.
¿No sabes que es inútil?
En el momento en que el protagonista masculino muere, la ‘verosimilitud’ de esta ‘historia’ colapsa.
No importa cuántas veces lo mate, la ‘historia’ volverá sin falta al principio.
‘Por lo tanto, cualquiera que sea tu objetivo, renuncia a él ahora.’
Kaelus miró a Richard con ojos que se habían vuelto fríos.
La imaginación de romperle el cuello una vez más cruzó por la mente de Richard, pero pronto la detuvo.
Era solo una fantasía sin sentido.
‘¿Acaso no la amas tú también?’
Bueno, por supuesto que sí.
Amo a Lady Daphne.
La amo con una profundidad e infinitud que nunca podrías atreverte a medir.
‘Tú no me amas.’
Y por supuesto esto también era verdad.
‘¿Cómo dices con tu boca que me amas tan sinceramente?’
‘Deberías estar agradecido de que no te esté descuartizando justo aquí y ahora. Quiero destazarte, desde tu alma hasta tu carne.’
‘Cierto, incluso ahora.’
Kaelus, quien había estado mirando los ojos del color del agua de Richard, dejó escapar una sonrisa enigmática.
“¿Qué?”
Preguntó Richard.
Kaelus echó hacia atrás su cabello bruscamente como si se estuviera volviendo loco.
“Dices con tu boca que me amas, pero ¿no me estás mirando con ojos que quieren matarme justo ahora?”
¿Fue así?
Pensó que lo había ocultado perfectamente…
“…”
¿Por qué…?
Sus ojos del color del agua vacilaron.
Claramente, había estado actuando y engañando minuciosamente. Entonces por qué…
“Aunque no puedo conocer tu objetivo,”
Kaelus miró directamente a Richard y habló.
“Tú… me detestas.”
Ojos carmesí sin un rastro de vacilación.
En algún punto, la otra parte se había cerciorado.
“Está claro que no tienes intención de pasar la noche conmigo. Lo mismo va para tus palabras sobre intentar producir un heredero.”
Ah.
Una risa débil fluyó de entre los labios de Richard.
Cierto. Es eso.
Entendió por qué se había dado cuenta.
Le desagradaba Kaelus.
Le desagradaba él, el protagonista masculino. Lo odiaba por quitársela cada vez.
Él, quien la hace infeliz, es el ser más despreciable en este mundo.
Mis sentimientos de disgusto son demasiado grandes…
No importa cuánto intente suprimirlos, ocultarlos, se desbordan sin fin.
Como un río desbordándose en un aguacero.
“Haha, ha…”
Richard colgó la cabeza. Risas incontrolables salieron una tras otra de entre sus dientes sin razón discernible.
Parece que yo…
Te odio mucho más de lo que pensaba.
Dado que ya se ha decidido engañar y envolverlo, una mentira es una mentira. Al final, todo se revela. Como ahora.
Entonces,
¿No es mejor la verdad bien dicha que una mentira bien elaborada?
“?..”
Al comenzar a reírse de repente, Kaelus entrecerró el espacio entre sus cejas.
Solo después de un largo rato Richard dejó de reír. Levantó la cabeza. Su cabello de platino ondeaba en el viento helado.
“Te equivocas, Kaelus.”
Descaradamente quitó el honorífico.
“¿Cuál es el punto de ocultar algo que ya ha sido descubierto?”
“Pasaré la noche contigo y crearé herederos adorables.”
Tal vez estaba pensando mal desde el principio. ¿Realmente tengo que actuar como si lo amara?
Mientras pueda atarlo de alguna manera a través del matrimonio, ¿no es suficiente?
“Pero, acertaste en una cosa.”
Richard levantó solo una esquina de su boca amargamente.
“?..”
Pudo ver el rostro de Kaelus endurecerse.
En el borde del acantilado norteño donde un viento como un cuchillo afilado se colaba.
En el atardecer empapado en carmesí, las miradas del protagonista masculino y del antagonista quedaron fijas con precisión. Por un breve instante, el tiempo pareció detenerse.
“¿Qué?”
Mirando al maldito protagonista masculino.
“Kaelus.”
Richard sonrió radiantemente dentro del atardecer rojo.
Con gusto, le dio la vuelta a la carta oculta.
“Sí. Te odio.”
Se impulsó desde el suelo debajo de su silla.
La silla se inclinó en el borde del acantilado.
Su figura desapareció en el atardecer.
Y así,
la caída.